
"Aquí me tienes, estrenando momentos, resucitando recuerdos. La vida se hace letanía en la sombra de la soledad, sólo cuando esta no se hace acompañar ni siquiera por un raciocinio curioso de misantropicos intereses.
Los paisajes brotan al paso de la mirada y las aves dibujan inspiraciones rítmicas que se deben desarrollar en la profunda satisfaccion de la estabilidad vital.
Sin presiones ni ataduras, la egoísta rebeldía sólo se hace sumisa ante quien la merezca, pues la filosofía naciente debe ser respetada.
Un ser es un instrumento.
Un talento es una espera, espera tan larga que disminuye su valor, para lo cual necesita como compensación el cultivo de una vida de evolución individual, que sólo pasará a ser grupal cuando la dependencia interpersonal no exista y las emociones se manejen con la Cirugía del intelecto, dejando los defectos pueriles y bárbaros en el pasado, un pasado aplastado por el perfeccionamiento evolutivo del cual el ser es ejemplo.
Es hora de nutrir y desarrollar el talento, el camino se ha limpiado y una puerta se ha cerrado.
De nada sirve el error si nadie aprende de ello.
Ese ser no necesita a nadie, pues una civilizacion evoluciona en un milenio lo que el evoluciona en una juventud".
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De esto sólo digo que el tiempo no llega aún, que ese ser conoce ese camino pero no lo buscará y que la pantanosa estadía de un cuervo anunciará su entrada en la senda de su surgimiento.
¿Quién es ese ser?
El que será guiado por su paciente destino hasta el lugar indicado.
Es un destino que probablemente no desea seguir.