¿Qué celebra usted esta Navidad?
No parece que habláramos de lo mismo cuando veo a una familia llegando de la Misa del Gallo al tiempo que escucho el jolgorio tropical de otra que no espera las 12 para reventar los parlantes en una danza que trepidará hasta que el sol espante las almas.
Claro, podrán decirme que son diferentes formas de compartir con los seres queridos.
Pero, yo les diría que en este caso, más que nunca, la forma debe ser absolutamente fiel al fondo, puesto que la Navidad es una fiesta naciente de la adherencia a un credo, es decir, sólo para adherentes.
Ahora, podrán decirme que la fiesta se masificó tanto que ya es una tradición cultural más que religiosa.
Les diría yo entonces que lo que se masificó no fue la fiesta sino los adherentes al credo que en ésta se celebra.
Es tanto lo que puedo decir y tan poco lo que mi escasa valentía me permite.
Diré entonces cosas correspondientes a un segundo proceso mental, partiendo de la idea de que esto también es desigualdad y que, tomando eso como premisa, podríamos decir que la desigualdad es hija de la ignorancia (de no saber qué estoy celebrando, en este caso).
Para argumentarlo diré que, de no haberse considerado, erróneamente, que los hombres de raza negra no eran humanos (entre muchos otros motivos del mismo plano y sin excluír otras opciones como abuso de poder aún sin dudar de la humanidad de los morenos), no hubiese existido la esclavitud y sin ella la pobreza de muchos países del mundo actual.
ESTO ES LO QUE SE CELEBRA EN NAVIDAD, CARAJO!
Se celebra el hecho de que, aún concientes de que somos diferentes, existió alguien en la historia que nos mostró que la igualdad nace del espíritu y que es ésto lo que debemos nutrir y educar.
Si usted no cree eso, no celebre; si tiene ganas de carretear, hágalo otro día; si quiere revolucionar el mall, no se excuse en esta fecha. No sea imbécil y reflexione antes de actuar.
Triste es que no tenga ganas de exponer cada punto de mi idea, quizás porque sé que a nadie le va a importar y que, si a alguien le importa, poco lograré con interesarlo.
Triste es que detecto cosas y no sé que hacer después.
El mundo me deprime bastante, paradojalmente, porque somos todos tan distintos y somos tantos... tantos que necesito más de 12 discípulos... y ni siquiera me creo digno de tenerlos... más que todo porque las reacciones del resto me hacen creer que no lo soy, a pesar de creer tener razón.
El parlante tras mi casa sigue resonando, haciendo ver a mi pesebre como el hijo ñoño de la familia de rugbistas.
Ni comprensión ni respeto.
Gozaría de un interesado que fuese mi interlocutor en una tertulia despreocupada por el paso de las horas.
La famosa "Escuela de lo Imposible" quiere reabrir sus puertas.
Hasta aquí dejo la lectura rápida de la más revolucionaria de las ideas de las que pueda yo tener esperanza de exponer valientemente.
Quien dude que me pregunte.
PD: escribo esto desde la más ofendida de las objetividades, es decir, si hay algo en lo que creo es en la veracidad de éstas palabras. El que quiera puede irse a la soberana Chucha de su Madre, sí, con mayúscula. Y si hablo poco es por falta de auditores.