se sacian con sangre,
se bañan en pus.
La conciencia está turbada,
el espíritu flota en la nada.
Bestias carroñeras esperan,
día a día parásitos.
Es la vida por milagro concebida,
es la vida entre males mantenida.
Polvo y asfalto en su paisaje
adornado por vieja feca,
regado por flema seca.
Un coágulo excretado
sobre cadáveres yace...
en un rincón basura...
son restos de lo que en su interior
como alimento aún perdura.
Es un poste, es un muro,
al verlo nadie sale de su apuro.
Sólo pasan, sólo huelen,
sólo sienten que valiosos segundos mueren.